La elegía de Mr. Trump

Para nadie es un secreto que la campaña presidencial del candidato republicano, Donald Trump, luego de un estrepitoso crecimiento en las encuestas a raíz de las complicaciones de salud de Hillary Clinton y algunos errores de parte de los demócratas, crecieron las expectativas de que el magnate podría dar una sorpresa, alzándose con la victoria electoral.

Todo esto hasta que presenciamos el primer debate presidencial, en el cual, las especulaciones que la agresividad que caracteriza a Trump y que lo catapultó en las internas de su partido hasta obtener la candidatura sobre 17 aspirantes con más experiencia política que él, los cuales; fueron ridiculizados y vencidos. Cosa que no le funcionó en el 1 contra 1, en el que chocó contra la candidata demócrata, que demostró su preparación.

Luego del primer debate, el New York Times público la noticia de que durante 18 años, el magnate no había pagado impuestos, por una pérdida de 900 millones de dólares que reportó en 1995. Irónicamente, la pregunta que perturbó su desempeño en dicho evento, fue sobre su estado fiscal.

Antes del segundo intercambio de criterios, el desplome del candidato republicano era evidente y con la publicación del vergonzoso video donde se vanagloria de que por ser famoso podía abusar sexualmente de las mujeres que lo embelesen, sin ningún tipo de reparo, produjo una deserción de la dirigencia del GOP, que retiraban su apoyo a las aspiraciones de Mr. Trump.

Situación que no ha sido manejada correctamente, al hacerse de conocimiento público que Paul Ryan, dio instrucciones de no apoyar al magnate y que los congresistas republicanos se preocupen solamente por ganar sus distritos, la actitud del candidato presidencial por el Grand Old Party, ha sido de propinar insultos al presidente de la Cámara de Representantes.

Como olvidar que su respuesta ante las fuertes críticas que surgieron a raíz de sus cometarios misóginos, invitó al segundo debate a las acusadoras de ex presidente Bill Clinton. Parece ser que su falta de experiencia política no le permitió ver más allá de la curva y que esto podría ser un bumerán. Al día siguiente del debate, salieron a la luz pública las mujeres que dicen ser víctimas de Mr. Trump.

La respuesta del Tea Party fue un golpe devastador para las pretensiones de Mr. Trump. Dicha tarea fue asignada al encuestador republicano Whit Ayres; reconoció la derrota de Mr. Trump al asegurar que Hillary Clinton tiene 270 votos electorales que le aseguran el triunfo.

Todas las encuestas publicadas luego de los debates, han otorgado una amplia ventaja a la candidata demócrata de 9 a 11 puntos porcentuales, ante el derrumbe electoral de Trump.

La semana pasada, específicamente el día 19 de octubre, fue celebrado el tercer y último debate, donde el multimillonario manifestó que no aceptaría los resultados de no ganar los comicios y ante su desconexión total con el voto femenino, insulta de la peor manera a Hillary Clinton, con esta perla: “Nasty women”, y no olvidemos la amenaza realizada durante el segundo encuentro, donde dijo que enviaría a prisión a la candidata demócrata.

Las declaraciones de este señor, que ha vendido la imagen de antisistema; no han sido de gran ayuda para su causa. Desde pedirle a los rusos que hackearan las bases de datos y revelaran los correos de Clinton hasta decir que será víctima de un fraude electoral, y no olvidemos las conjeturas que expuso en el debate final, al decir que los demócratas han organizado las revueltas violentas que han ocurrido en sus mítines.

Los 3 debates han sido ganados por Hillary Clinton, cosa que ha probado su afirmación realizada en el primer choque con el magnate, así como se había preparado para debatir, también se había capacitado durante 30 años para ser presidenta.

Lo evidenciado en estas batallas de argumentación, es que Mr. Trump está desprovisto de las aptitudes necesarias para dirigir los destinos de la potencia norteamericana.

Pero aun así no será el gran perdedor, al finalizar todo volverá a sus negocios y dejara al GOP sumergido en una crisis. Mr. Trump ha reivindicado a Barry Goldwater y le ha arrebatado a Richard Nixon el mote del peor republicano.

Peor aún, saco a flote los sentimientos más oscuros de la sociedad norteamericana. Envalentonó a los racistas, homofóbicos, radicales y todo tipo de intolerantes; lamentablemente, demostró que el odio aún tiene cabida en los discursos políticos.

Puede marcharse en paz del escenario político, dejando como legado su cruzada de odio y división entre los estadounidenses.

Por: Jesús M. Guerrero

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*